Shira es una perra de unos 5 años adoptada en mayo de 2021. Mestiza con rasgos de podenca y galga. A primera vista, para un desconocido, se ve que tiene mucho miedo a las cosas de la civilización (coches, ruidos de cosas y especialmente a niños pequeños). Ante las personas adultas parece bastante normal y cariñosa.
Este blog está escrito para recordar y por si puede ayudarnos a lo largo de su recuperación.
Esta perra es acogida en una casa en la que ya había un perro de unos 8 años (Carlino) y dos gatos de unos 7-8 años.
Las primeras semanas se muestra miedosa a todos los elementos de la casa, bolsas, bultos grandes, ruidos cotidianos de cosas que le hacen apartarse de ellas y huir para ponerse a salvo. Tarda bastante tiempo en visitar las distintas estancias de la casa. En los paseos por el campo, sin embargo, parece contenta y sobre todo muy activa, atenta, "cazadora". De hecho se excita demasiado cuando ve a gatos en el pueblo y el instinto solo se ve apaciguado por la correa.
Con el tiempo va cogiendo confianza y a los pocos meses empieza a expresar su alegría de vernos, de salir a la calle, dando saltos y alzándose a dos patas. Empezamos a ver que los miedos a algunas cosas empiezan a remitir un poco, por ejemplo ya no se asusta de la bolsa de "las cacas" cuando después de recogerlas, las llevas en la mano antes de la siguiente papelera, y empieza a ignorar un poco si de camino a la calle cuando vas con ella llevas una bolsa de basura.
A los cinco meses todo va un poco mejor, pero muy despacio; continua teniendo mucho miedo a los niños, les ladra sino les conoce. Sólo aquellos que le son familiares, los de amigos pacientes, han sido aceptados y ya forman parte de su entorno familiar. Los gatos de la casa de vez en cuando son objeto de persecución aunque siempre sin consecuencias, el instinto de correr detrás de ellos es muy superior y a veces crea algo de tensión en nosotros.
Parece que Shira ha dado un pequeño paso en la relación con su entorno, ha ganado confianza con los ruidos de la civilización y con algunas personas y se muestra menos miedosa en general. Sin embargo, nosotros, que no tenemos mucha idea de esto, seguimos haciendo las cosas con ella más o menos igual. La tratamos muy bien, pero parece que no es suficiente. Es el momento de buscar ayuda de profesionales.
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